Desarrolla doctor Ramos Ibarra proyecto para el tratamiento de la amibiasis

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Aarón Tintos
Doctor Marco Antonio Ramos Ibarra de la Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería, desarrolla la investigación.
La amibiasis es considerada un problema de salud pública
“En México se reportan al menos un millón de casos y más de mil muertes anualmente derivadas de la infección”.
Aarón Tintos García
Tijuana, B. C.
Motivado por la falta de alternativas farmacológicas para el tratamiento de la amibiasis, el doctor Marco Antonio Ramos Ibarra, de la Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería del Campus Tijuana, desarrolla la investigación titulada “Identificación de inhibidores de la enzima proteína disulfuro isomerasa de entamoeba histolytica mediante la técnica de despliegue de péptidos fagos”.
Proyecto que fue seleccionado en la 15ª Convocatoria Interna de Apoyo a Proyectos de Investigación de la UABC y en él participan el Centro de Graduados del Instituto Tecnológico de Ensenada, Centro de Investigación Científica y de Educacion Superior de Ensenada y la Universidad Autónoma de México.
Uno de los principales factores que influyeron en el inicio de esta exploración, es la posición que ocupa la amibiasis en países en vías de desarrollo, como México e India, en donde sigue siendo una infección parasitaria considerada como problema de salud pública. En el caso de México, se reportan al menos un millón de casos de amibiasis y más de mil muertes anualmente derivadas de la infección.
La amibiasis es el padecimiento desarrollado por personas infectadas con el protozoario parásito intestinal entamoeba histolytica, y es la tercera causa de muerte por parasitosis a nivel mundial. De acuerdo a datos estadísticos, se presentan alrededor de 50 millones de casos de amibiasis al año, causando más de 40 mil decesos.
El conocimiento de la biología básica del parásito causante de la amibiasis, permitirá el diseño de moléculas dirigidas específicamente contra mecanismos vitales. El estudio del mecanismo de formación de enlaces disulfuro en proteínas amibianas ofrece esta oportunidad. Por tal motivo, la proteína disulfuro isomerasa amibiana es considerada como blanco para el diseño o identificación de moléculas inhibitorias con potencial farmacológico anti-amibiasis.
“Una de las funciones que caracteriza a la amiba es el proceso de transportar proteínas desde su interior hasta el exterior para posteriormente dañar tejidos, en este caso el tejido que daña es el intestino y si logra atravesarlo puede llegar hasta dañar el hígado. Estas proteínas que tienen que ser transportadas requieren de una modificación, que es realizada por una enzima llamada proteína disulfuro isomerasa, entonces si nosotros de alguna manera bloqueamos la función de dicha proteína, por consecuencia vamos a disminuir una de sus capacidades primordiales que es la de secretar proteínas y posteriormente dañar el tejido, esto con fines tanto terapéuticos, como profilácticos posteriormente”, explicó el doctor Ramos.
Para ello están proponiendo una técnica muy moderna que consiste en proyectar sobre la cubierta de un pequeño virus que infecta bacterias, una pequeña molécula peptídica. Si esta interacciona con la proteína disulfuro isomerasa, el péptido y el bacteriófago quedarían adheridos a esa proteína. Posteriormente, una vez que identifiquen aquellos bacteriófagos que contienen ese péptido podrán identificar su secuencia de ADN y a partir de esa secuencia producir el péptido invitro, es decir a través métodos químicos, posteriormente ese péptido, ya sin considerar al bacteriófago, forma una reacción en la cual se coloca a la proteína y el péptido y se identifica si realmente esta proteína tiene la función biológica de inhibir las funciones de la proteína disulfuro isomerasa.
Además de buscar como resultado alternativas para combatir la amibiasis, durante el curso de este proyecto, se graduarán al menos un estudiante de maestría y uno de licenciatura, de la misma manera se busca incorporar a estudiantes de licenciatura y posgrado en otras modalidades como servicio social, ejercicio investigativo o auxiliar de investigación, retribuyendo de esta manera a la sociedad no solo con resultados científicos, sino con la creación de recursos humanos cada vez más especializados en el área de las ciencias.
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